En la reciente iniciativa de reforma política presentada por Senadores, se plantea la creación de un cuarto nivel de gobierno (punto 25), además del federal, estatal y municipal. Con ello, se pretende crear un “gobierno comunitario”, con facultades concretas de decisión presupuestal y que sean democráticamente electos, funcionando bajo modelos de gestión participativa.
Como es sabido, nuestro sistema federal de gobierno reconoce la existencia de tres instancias de gobierno: federal, estatal y municipal, conformado por una vigencia de orden constitucional superior y dos ordenes jurídicos, pero con un espacio de actuación propio, a nivel federal y nivel estatal, incluyéndose al municipio en este segundo orden. Cada instancia de gobierno, en atención a su propio régimen jurídico, organiza las funciones de Estado: Legislativa, Ejecutiva y Judicial, asignando competencias a los diferentes órganos del gobierno.
En un sentido estricto, cada orden de gobierno tiene sus propias facultades, sin embargo, en virtud de que la gestión de gobierno se hace compleja al entreverse los desarrollos nacional, regional y local, muchas competencias se han concebido para ser compartidas por los tres órdenes gubernativos. Tendencia sostenida por los principios básicos del federalismo.
Actualmente, si bien los “gobiernos comunitarios” no están plenamente reconocidos, la figura de comunidades, la cual podemos entender como: un espacio territorial, definido y demarcado, con una historia y lengua en común, organizado político, cultural, social civil, económico y religiosa; mediante un sistema de procuración y administración de justicia. Estas comunidades, principalmente indígenas dispersas en todo el territorio practican formas propias de gobierno, regidos por sistemas normativos, conocidos como “usos y costumbres”. Contempladas en la Carta Magna, después del conflicto Zapatista en Chiapas. Definida en la Constitución: “Son comunidades integrantes de un pueblo indígena, aquellas que formen una unidad social, económica y cultural, asentada en un territorio y que reconocen autoridades propias de acuerdo con sus usos y costumbres”. Es decir, reconociendo sus garantías a la libre determinación y autonomía para decidir sus formas internas de convivencia y organización social, política económica y cultural, aplicando sus propios sistemas normativos en la regulación y solución de sus conflictos internos.
Dicho lo anterior y en ese contexto, me parece erróneo la propuesta de crear más niveles, para tratar de solucionar los problemas locales; con la creación de un cuarto nivel, sería una nueva figura “burocratizada”, sería atentar contra la autonomía de las comunidades establecidas, que si bien su condición son precarias y de carencia, se ha ido avanzando en su desarrollo local apoyado con programas integrales, que impulsan su autogestión.
Cabe mencionar, que hoy en día existen municipios que se encuentran en quiebra por malos manejos, para algunos el presupuesto no les es suficiente para brindar sus servicios básicos, el cual sería más difícil con la existencia de otro nivel. Desde mi punto de vista, se requiere una mejora en las relaciones intergubernamentales enfatizando las interacciones regulares e informales de los funcionarios públicos nacionales, estatales y locales; destacando los procesos, no propiamente en estructuras, políticas, leyes. A fin de tener una mejor colaboración en los niveles de gobierno.
Debemos tomar en cuenta y profundizar en experiencias de implantación de acciones públicas en territorios locales. Por un lado, la configuración de municipios de escaso territorio y reducido número de habitantes, prácticamente uno por cada comunidad que da por resultado numerosos municipios pequeños y con escasos recursos a los que se les dificulta enfrentar determinadas responsabilidades. Ante estos escenarios, la asociación entre municipios debe tomarse en cuenta, en el caso de municipios con recursos restringidos, como un medio idóneo para asumir de manera compartida los costos que implican el ejercicio de competencias y el cumplimiento de responsabilidades. Las formas de cooperación entre gobiernos locales son variadas. Por ejemplo, el asociacionismo municipal, los syndicats (Francia), consorzi (España e Italia) associação (Portugal). Como esquemas de cooperación intercomunales para hacer frente a la problemáticas locales.
